VISITA A AGUAVERDE

El pasado sábado disfrutamos de experiencia única en Aguaverde Wine Lodge.





Muchas veces se suele usar la palabra única con mucha facilidad, pero en este caso es literal cuando decimos que fue única.


Aguaverde es un lugar de magnificencia absoluta, diferente a cualquier otro que hayamos visitado. No solamente por la belleza natural de su entorno, en la cima del Cerro Eguzquiza en Maldonado, o por sus instalaciones que dejaron boquiabierto a más de uno, sino también por la calidez de la gente que está detrás de este lugar. Desde la persona que te recibe en el estacionamiento hasta su dueño. Pancho Marqués, todos tienen claro el concepto de hospitalidad.


Al llegar recorrimos su viñedo, el cual está cuidadosamente custodiado por Familia Deicas. El sommelier Adolfo Burguer nos contó todos los detalles de sus principales variedades, Tannat, Merlot, Pinot Noir y Chardonnay.

Posteriormente visitamos las instalaciones de la estancia y disfrutamos de una picada exquisita en el salón principal, acompañada con el espumoso natural producido en exclusiva para degustar en Aguaverde.

Luego nos esperó un almuerzo de 7 pasos maridado con 6 vinos. Cada plato era una obra de arte, tanto en su presentación como en su sabor.


A continuación les contamos cuál fue el menú con el que se sorprendió a los comensales:


Papel de sésamo


Paso 1

Remolacha braseada rellena con caju y cítricos, pétalos encurtidos, tierra con cacao y lima


Paso 2

Vieira al lemongrass


Paso 3

Langostinos crocantes, emulsión de jengibre y cúrcuma. Aire de sésamo


Paso 4

Pulpo sous vide, soja, coriandro, jengibre, oliva y notas de ajo


Paso 5

Raviolón en masa clorofila relleno con kale, espinaca, parmesano con cremoso de

almendras tostadas


Paso 6

Risotto al funghi


Paso 7

Boniato relleno de cordero, tierra de boniato zanahoria


Limpiaboca:

Granita de manzana y té verde


Postres:

Cheessecake de cabutiá y maracuyá.

Chocolates con sal marina y arándanos.


Posteriormente, disfrutamos de su la inmensa piscina que parece no tener fin, con vistas a los viñedos.


Fue tan increíble que ya estamos pensando en cuándo volver.


Muchas gracias a nuestros anfitriones de primera y a todos los amigos que una vez más nos acompañaron.

Salud!





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