Artigas y Rivera: una aventura entre amatistas, viñedos y cultura de frontera
- Wine Explorers Uruguay
- hace 6 días
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Nuestro viaje al norte de Uruguay nos llevó a recorrer Artigas y Rivera en una experiencia inédita para Wine Explorers. Durante dos días descubrimos minas de amatistas, bodegas familiares, paisajes de frontera, gastronomía local y proyectos vitivinícolas con una identidad profundamente marcada por su entorno. Una aventura entre amatistas y viñedos que nos recordó, una vez más, todo lo que Uruguay tiene para ofrecer cuando se lo recorre con tiempo, curiosidad y mirada sensible.
El 18 y 19 de abril vivimos una experiencia muy especial en el norte de nuestro país, recorriendo los departamentos de Artigas y Rivera junto a un grupo maravilloso.
Fue un viaje diferente, intenso y muy disfrutable, pensado para descubrir una región que muchas veces no aparece dentro de los circuitos turísticos más tradicionales de Uruguay, pero que guarda una enorme riqueza natural, cultural y humana.
Safari Minero en Artigas: amatistas y un desayuno bajo tierra

Nuestra primera parada fue en Artigas, para vivir una de las experiencias más singulares del país: el Safari Minero en una mina de amatistas.
Las amatistas son piedras semipreciosas formadas hace más de 130 millones de años, en el interior de antiguas formaciones volcánicas. Artigas es uno de los lugares más importantes del mundo en su producción, lo que atrae visitantes de distintas partes interesados en conocer de cerca este paisaje tan particular.
La experiencia comenzó de una forma inolvidable: con un desayuno en el primer restaurante subterráneo del Uruguay, dentro de la propia mina, a varios metros bajo tierra.
Luego nos adentramos en la mina para recorrer un entorno impactante, casi de otro planeta, donde pudimos descubrir de cerca el origen de estas piedras y comprender mejor el valor natural, histórico y cultural de esta actividad.
Para cerrar la visita, conocimos también el taller donde las amatistas son trabajadas, viendo parte del proceso que transforma la piedra en piezas únicas.
Fue una manera perfecta de comenzar el viaje y de marcar el espíritu de la experiencia: no se trataba solo de vino, sino de descubrir el norte uruguayo en todas sus formas.
Finca Tessmann: la bodega más al norte del Uruguay

Después del Safari Minero, continuamos hacia Finca Tessmann, conocida hasta hace poco como Casa Tannat.
Ubicada en Artigas, es la bodega más al norte del Uruguay y representa un proyecto boutique, familiar y completamente auténtico. Allí el Tannat tiene un lugar importante, pero la experiencia
nos permitió descubrir que su identidad va mucho más allá de una sola cepa.
Fuimos recibidos por Claudia, quien lleva adelante esta empresa junto con su esposo HostTessman, quien nos abrió las puertas de su casa con una calidez enorme.
Disfrutamos de un almuerzo de campo espectacular, preparado con dedicación y cariño, acompañado por una selección de sus vinos de alta gama. En ese entorno íntimo y natural, la experiencia tuvo algo muy especial: la cercanía de quienes hacen el proyecto y la posibilidad de vivirlo desde adentro.
Fue, sin dudas, una de las grandes sorpresas del viaje
Tren do Pampa: paisaje, música y cultura de frontera

Al día siguiente, en Rivera, nos subimos al Tren do Pampa, desde la zona rural de Santana do Livramento.
Durante aproximadamente una hora y media recorrimos la campiña gaúcha, en una experiencia que combina paisaje, música, cultura de frontera y vinos de la bodega brasileña Almadén.
El trayecto nos permitió conectar con esa identidad tan particular que existe en la frontera entre Uruguay y Brasil, donde los idiomas, los acentos, las tradiciones y las raíces se entrelazan de una manera muy natural.
A bordo, la música en vivo y los shows culturales le dieron a la experiencia una energía muy especial, convirtiéndola en uno de los momentos más recordados y divertidos del viaje.
Viñas del 636: un proyecto familiar frente a la frontera

Luego continuamos hacia Viñas del 636, una bodega familiar ubicada en Rivera, en un entorno donde Uruguay y Brasil se encuentran de forma permanente.
Su nombre está relacionado con el marco 636 de la frontera entre ambos países, ubicado frente a la zona de los viñedos. Ese detalle resume muy bien el espíritu del lugar: un proyecto marcado por la identidad de frontera, por el paisaje y por una historia familiar que se expresa en cada vino.
Allí fuimos recibidos por Thiago, su enólogo, quien compartió con nosotros la historia del proyecto, su forma de trabajar y la identidad de sus vinos, marcados por el no uso de madera ni componentes que puedan interferir en la autenticidad de los vinos.
La visita continuó con un almuerzo de campo casero, cálido y muy disfrutable, acompañado por todos sus vinos. Fue una experiencia generosa, auténtica y muy cercana.
Viñas del 636 nos permitió seguir descubriendo cómo el vino uruguayo también se expresa desde territorios menos conocidos, pero llenos de carácter.
Cerro Chapeu: una bodega dentro de un cerro

Para cerrar el fin de semana, visitamos Bodega Cerro Chapeu, una de las bodegas más emblemáticas del norte uruguayo.
Su historia atraviesa generaciones y sus orígenes familiares se remontan a Catalunya en 1752. Hoy, en Rivera, este proyecto encuentra una expresión muy particular en un paisaje de frontera entre Uruguay y Brasil.
La bodega fue construida dentro de un cerro y diseñada en distintos niveles para trabajar por gravedad, una forma de elaboración que busca respetar al máximo la esencia del vino.
Durante la visita recorrimos sus instalaciones y descubrimos parte de su filosofía, en un entorno dominado por la vista tan característica del cerro que le da nombre.
La experiencia culminó con una degustación de sus vinos, acompañada por sabores cuidadosamente seleccionados, en un paisaje natural inolvidable.
Fue un cierre perfecto para un viaje que nos llevó a descubrir una cara distinta del enoturismo en Uruguay.
Enoturismo en Uruguay: el valor de descubrir nuevos caminos
Este viaje por Artigas y Rivera nos recordó que el enoturismo en Uruguay va mucho más allá de las regiones más conocidas.
El norte uruguayo tiene muchísimo para ofrecer: paisajes únicos, bodegas con identidad propia, proyectos familiares, cultura de frontera, gastronomía local y experiencias que no se parecen a ninguna otra.
En Wine Explorers creemos que viajar también es abrir puertas, generar encuentros y descubrir lugares desde una mirada cuidada, auténtica y sensible.
Por eso este fin de semana fue tan especial. Porque combinó vino, naturaleza, historia, cultura y hospitalidad de una manera profundamente genuina.
Gracias a cada persona que confió en este viaje, a cada lugar que nos abrió sus puertas y a todo el equipo que hizo posible esta experiencia y ofrecer una hospitalidad de excelencia.
Y gracias al grupo maravilloso que nos acompañó con tanta alegría, energía y disposición para vivir cada momento.
El norte uruguayo tiene muchísimo para ofrecer y vale la pena explorarlo.
Fotos: Tavis Davidson
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